
Carta: Abstractismo y Filosofía
Tabla: Recuerdos
Fandom: Original
5. Recuerdos Desagradables
De "Historias de 3 Mujeres"
Vol. 5 Vuelve el Principe
Dicen que la mente protege a uno de los recuerdos desagradables, sería algo bastante efectivo si el mundo que te rodea no estuviera afanado en recordarte lo que tú solo quieres olvidar, es mi caso… las mujeres de mi vida me recordarán siempre los errores que he cometido como un letrero imborrable en mi frente, lo merezco, no lo niego.
Hace ya bastante que dejé mi casa, recuerdo a mi madre llorando al verme en el tren que me llevó a otra ciudad, junto a “ella”. Ella… ese es el error que mi memoria se afana en cubrir, no recuerdo su nombre aunque mil veces lo mencioné con ilusión, pero ahora ya no me importa, si no lo recuerdo es mejor, si no la menciono es mejor, pero es la inevitable pregunta a la que me enfrentare al regresar a casa, ahora mismo creo que romperé el aza de mi maleta con la fuerza con la que la aprieto, temo su reacción cuando este taxi me deje frente el camino que conduce a la casa: no les llamé, no las busqué… las abandoné ¿Cómo pude hacerle eso a las mujeres que me han dado todo?
Detesto ser varón en este momento, como unas curvas bonitas me llevaron a dejar mi casa y destrozarme el cuerpo y el alma por complacer a la dueña de estas y ¿para qué? Solo para ser tratado de lo peor y ser abandonado como un perro viejo, incapaz de cubrir los caprichos de ella, pensándola el amor de mi vida… soy un idiota.
El momento de la verdad esta ante mis ojos, he llegado a la que siempre fue mi casa, de la que yo me ocupé cuando mi padre debió partir… tomo una bocanada de aire antes de caminar por el pasillito hasta la puerta, llamando a esta y esperando con el corazón en la garganta, aferrando la maleta. Aquí estás madre, puedo ver tus ojos llenándose de lágrimas y a tu espalda a la abuela abrazando a mi hermanita que pronto corre a lanzarse a mis brazos.
“Te esperábamos, Mi príncipe”
No hay reclamos, como si solo hubiera ido a la tienda y no marchado por años a otra ciudad. Abrazo a mi hermana con las lágrimas amenazando con brotar, las mujeres de mi vida siempre esperaron por mí incondicionalmente, mis majestades.
- Estoy en Casa









