30 ago 2010

Vuelve el Principe



Carta: Abstractismo y Filosofía
Tabla: Recuerdos
Fandom: Original
5. Recuerdos Desagradables

De "Historias de 3 Mujeres"
Vol. 5 Vuelve el Principe

Dicen que la mente protege a uno de los recuerdos desagradables, sería algo bastante efectivo si el mundo que te rodea no estuviera afanado en recordarte lo que tú solo quieres olvidar, es mi caso… las mujeres de mi vida me recordarán siempre los errores que he cometido como un letrero imborrable en mi frente, lo merezco, no lo niego.

Hace ya bastante que dejé mi casa, recuerdo a mi madre llorando al verme en el tren que me llevó a otra ciudad, junto a “ella”. Ella… ese es el error que mi memoria se afana en cubrir, no recuerdo su nombre aunque mil veces lo mencioné con ilusión, pero ahora ya no me importa, si no lo recuerdo es mejor, si no la menciono es mejor, pero es la inevitable pregunta a la que me enfrentare al regresar a casa, ahora mismo creo que romperé el aza de mi maleta con la fuerza con la que la aprieto, temo su reacción cuando este taxi me deje frente el camino que conduce a la casa: no les llamé, no las busqué… las abandoné ¿Cómo pude hacerle eso a las mujeres que me han dado todo?

Detesto ser varón en este momento, como unas curvas bonitas me llevaron a dejar mi casa y destrozarme el cuerpo y el alma por complacer a la dueña de estas y ¿para qué? Solo para ser tratado de lo peor y ser abandonado como un perro viejo, incapaz de cubrir los caprichos de ella, pensándola el amor de mi vida… soy un idiota.

El momento de la verdad esta ante mis ojos, he llegado a la que siempre fue mi casa, de la que yo me ocupé cuando mi padre debió partir… tomo una bocanada de aire antes de caminar por el pasillito hasta la puerta, llamando a esta y esperando con el corazón en la garganta, aferrando la maleta. Aquí estás madre, puedo ver tus ojos llenándose de lágrimas y a tu espalda a la abuela abrazando a mi hermanita que pronto corre a lanzarse a mis brazos.

“Te esperábamos, Mi príncipe”

No hay reclamos, como si solo hubiera ido a la tienda y no marchado por años a otra ciudad. Abrazo a mi hermana con las lágrimas amenazando con brotar, las mujeres de mi vida siempre esperaron por mí incondicionalmente, mis majestades.

- Estoy en Casa

Las Princesas y sus Mundos



Carta: Abstractismo y Filosofía
Tabla: Recuerdos
Fandom: Original
4. Recuerdos Divertidos

De "Historias de 3 Mujeres"
Vol. 4 Las princesas y sus mundos

- Mamá, ya no se qué hacer con tu nieta, hoy mismo me ha dicho que tenía muchas ganas de ir a jugar al parque y cuando llegamos dijo que ya había sido suficiente y que regresáramos a casa ¡Acabábamos de llegar! -

- Vaya, cuéntame que pasó en el camino-

- Nada fuera de lo normal, bueno, había una laguna de agua en medio de la calle por la lluvia de anoche y tuvimos que rodear un poco, entrar a un jardín porque un chico en su bicicleta casi nos atropella mientras lo perseguía un perro, se nos acercó un vendedor de esos milagrosos y tuvimos que esperar un poco para cruzar por el tráfico… creo que no era para que se aburriera.

- Iré a hablar con ella hija –la anciana se levantó de su sillón y caminó apoyada en su bastón hasta el cuarto de su nietecita tocando y pasando a sentarse a la cama de la pequeña, donde esta estaba con una gran sonrisa- Princesita, mi nietecita ¿Cómo estuvo tu día? –

- Abuelita, ¡abuelita! Hoy fue un día maravilloso, ¡toda una aventura de princesas! Tus princesas –

- Cuéntale a esta vieja Reina tu aventura, pequeña princesita-

- Yo quería ir al bosque encantado, asi que ambas recorríamos la vereda hasta llegar al enorme lago negro, daban ganas de entrar en él pero ¡No! Que dicen que esta embrujado pero… ¡No había puente! Asi que nos fuimos por las lejanías, ¿Sabes? Dicen que son muy peligrosas, pero nosotras somos valientes y seguimos por ahí ¿Qué crees que ví? ¡Un caballero en su caballo huyendo de un enorme dragón que tiraba fuego! Tuvimos que huir a un bosque para no ser alcanzadas por la batalla, hubieras visto. Pero te decía abuelita, seguíamos en el camino y se nos aparece un brujo, vendiéndonos pócimas mágicas pero yo le dije a mamá que no se las comprara ¿Te imaginas si fueran de magia negra? ¡No quiero terminar convertida en sapo! Así que huimos a través de una manada de unicornios salvajes, ¡Que peligrosos son! Y entonces llegamos al bosque encantado-

- ¿Por qué no te quedaste en el bosque, mi princesa?

- Abuelita, ¿Escuchaste mi aventura? Fue tan divertido el camino que yo solo quería regresar a mi castillo.

3 ago 2010

Sin él



Carta: Abstractismo y Filosofía
Tabla: Recuerdos
Fandom: Original
3. Recuerdos Dolorosos

De "Historias de 3 Mujeres"
Vol. 3 Sin él

Las tres mujeres estaban de pie frente a un mausoleo de mármol negro, las tres vestidas de negro, las tres silenciosas, las tres lo extrañaban, hacía ya cinco años de su partida, y ahí lo visitaban las tres generaciones que había conocido: la suegra, la esposa y la hija, las tres le lloraban… las tres lo recordaban en sus facetas diferentes, con cada una fue diferente y aun así las tres lo adoraron.

La mujer de cabellos encanecidos y figura encorvada recordaba al hombre serio y atento que siempre frecuentó a su única hija, que cuando su marido falleció la acogió con su nueva familia, a pesar de que él y su hija eran una pareja joven, que siempre procuró por ella y la trataba con respeto, era un hombre excepcional, monarca y no dictador de su hogar.

La mujer de mediana edad lo recordaba como el joven encantador que le insistió meses en la escuela para que saliera con él, que cuando finalmente aceptó respetaba sus decisiones y no interrumpía su silencio, que cuando la miraba llorar no decía nada y solo se sentaba a su lado, protegiéndola entre sus brazos y besando sus cabellos. Una imagen de el de traje y el con sus hijos en brazos, el novio perfecto que se transformó en el esposo de sus sueños.

La pequeña no lo recordaba definidamente, solo era una voz dulce y un hombre gigante que la levantaba del suelo, que jugaba con ella y cargaba mientras su hermano trataba de subirse a su espalda, su padre, un hombre con el que no podía jugar más.

Tan triste fue el accidente, tan repentino, tan desafortunado, un hombre como él con toda su juventud y su gran corazón no debería irse tan pronto, recordar que sonrió antes de marcharse una mañana y no regresó en la tarde, fue directo a ese sitio donde todos lloran y gritan su pérdida, pero ninguna gritó, las tres sufrieron en silencio, las mayores lloraron la desgracia mientras la pequeña solo alcanzaba mínimamente comprender lo que sucedía, no podían exigirle y recriminarle que las abandonara, seguramente él las cuidaría desde arriba.

Todos los años iban a visitarlo, a limpiar su tumba… a encender las velas, siempre iban en silencio y volvían en aun mayor silencio, aunque esta vez fue diferente, no iba el único varón de la familia, y aunque ninguna de las tres lo dijo todas tenían el mismo pensamiento: deseaban que el hijo de ese maravilloso hombre no se marchara también, que las tres tenían el horrible pensamiento de ver en esa versión joven del hombre extrañado a la persona que ya no estaba con ellas, un sucio egoísmo que ninguna admitiría, pero que tampoco olvidarían.

La Partida del Príncipe



Carta: Abstractismo y Filosofía
Tabla: Recuerdos
Fandom: Original
2. Recuerdos Tristes

De "Historias de 3 Mujeres"
Vol. 2 La Partida del Príncipe

De nuevo estaba mirando por la ventana de la cocina, mientras mis manos lavaban automáticamente los platos de la cena, esta era tu tarea, no lo olvido, siempre sonriente y dispuesto a ayudar a pesar de ser pequeño y no alcanzar el fregadero, con los años no se te quitó la costumbre de hacerlo, dispuesto a ayudar a tu cansada madre que también lidiaba con tu hermana menor, tan atento mi muchacho, tan buen chico, tan educado y propio, ¿Dónde estarás ahora?

Aun espero mirarte caminar de regreso por la acera para entrar a la casa, sonriendo y con el dinero de tu trabajo en el bolsillo para cumplir el rol de hombre de la casa que has asumido, no era necesario hijito, pero siempre quisiste cuidar de esta casa llena de mujeres: de reinas y princesas que te esperan como el salvador, no necesitamos que te esfuerces tanto, cariño, que siempre nos las hemos sabido arreglar.

Tu hermana pregunta cada noche por ti, pequeña e inocente busca a su protector, quiere ir a jugar al parque contigo nuevamente, ¿Dónde estarás?

La última imagen que tengo de ti no es muy conciliadora, tu rostro triste en la ventanilla del transporte, esforzándote por sonreír mientras partías sin rumbo fijo, buscando una oportunidad que nadie te asegura, a esos terrenos desconocidos.

No quiero pensar que te fuiste por mi culpa, por ser una madre sobreprotectora que no deseaba dejarte partir, es difícil aceptar que otra dama en desgracia te ha llamado, con una intención que las princesas de esta casa no pueden ofrecerte, pero estamos tristes… mi principito, que esa damisela monopoliza a nuestro valiente salvador, no es una mala mujer, no creas que yo pienso mal de ella, solo no te queremos perder.

Al final hace meses que no sabemos de ti, me duele en el alma que tan joven hayas tomado el mismo camino que yo, espero rectifiques antes que también cometas mi errores, no te alejes de nosotras, que te queremos ver triunfar, queremos a nuestro principito en casa, con la sonrisa dibujada en el rostro de galán y tu risa alegrando el ambiente, es difícil tener fe cuando ignoramos en donde te has metido, pero mientras me dure seguiré vigilando el patio, esperando que toques la ventana con el puño y me sonrías de nuevo.

Junto a la ventana



Carta: Abstractismo y Filosofía
Tabla: Recuerdos
Fandom: Original
1. Recuerdos Felices

De "Historias de 3 Mujeres"
Vol. 1 Junto a la Ventana


Pasas horas en ese sillón, ¿Es cómodo?

No hija, es el asiento más incómodo de la casa

¿Entonces por qué pasas todo el día en él?

Porque desde aquí se mira ese prado

¿Cuál prado? Es el patio trasero y más allá solo el edificio de la central eléctrica

No hija, es un prado lleno de flores y árboles frutales, fragante y lleno de vida, el esplendor de un trabajador cansado tras un día duro en los sembradíos.

Madre, no hay sembradíos cerca, solo edificios y calles.

¿Calles? Esos caminos de dura piedra no las hay más que en el centro, donde esta el alcalde y los hospitales.

Tenemos presidente, no alcalde, recuerda las elecciones.

¿Elecciones? Solo los hombres van a votar a las oficinas, yo debo terminar de remendar la sabana para la cama, he bordado un pajarito azul en el centro, decorará las otras blancas sabanas sin duda.

Madre, ¿Estas olvidando ya?

No cariño, recuerdo todo perfectamente.

Hablas como si te hubieras quedado en el pasado.

En este momento estoy en el pasado, puedo sentirlo, olerlo, estoy en él.

Mamá, son solo recuerdos.

Entonces estoy en los recuerdos, puedo oler el aroma del café haciéndose en la olla del fogón, mientras mi madre canta una nana para mi hermanito, ven, siéntate a mi lado, para que lo veas también, siente el aroma en tu nariz, la luz del sol colándose por las cortinas de la cocina y molestando tus ojos, ¿No lo ves? Cierra los ojos entonces, yo lo veré por ti.

La sala tiene esa alfombra estampada que mandaron mis tías por navidad desde la capital, puedes ver sobre ella a mi hermana mayor escribiendo con una pluma de pavorreal, sumergiéndola en un frasco de tinta rosa, le costó días de esfuerzo a mi padre regalárselos, pero como cumplió 15 años es lo menos que podía hacer por ella.

¡Ey! No abras los ojos o te perderás lo mejor, mira por la ventana, está el prado que te mencioné, con hierba verde y árboles dispersos, esas motitas rojas son las gladiolas de temporada, ¿Ves esa niña jugando ahí?, con un vestido de domingo, un lazo rojo de diadema en su cabello rubio, soy yo, con huecos en la sonrisa por la muda de los dientes, seguramente regresaré con las orillas raspadas, y el vestido sucio, mamá se reirá condescendiente y mi padre tratará que juegue adentro con muñecas, si, esas muñecas de porcelana vestiditas en la repisa de la sala, pero yo quiero correr, antes de que el prado desaparezca.

¿Escuchas como llaman a la puerta? Será papá con algún dulcecito en la bolsa, dispuesto a regalármelo mientras le cuento sentada en su regazo los mundos que he descubierto en el prado, mientras la luz se va en el cuarto y yo debo ponerme de pie… tomar mi bastón y dirigirme a encender la luz, cuidando de no tropezar con los juguetes con lucecitas y canciones infantiles que dejó tirados mi nieta, que lindo fue ver de nuevo por la ventana, y mañana volveré a sentarme para seguir contemplando el prado, tal vez debas hacer un alto en tu rutina querida y sentarte nuevamente a verlo conmigo.

Es una oferta muy atrayente mamá.

Nada más que perder



Carta: Oscurismo
Tabla: Suicidio
Fandom: original
5. Nada más que perder

De "Las pérdidas de Antoine"
Vol. 5 Nada más que perder (Final)

Camino colina arriba con la mirada perdida, el novenario ha pasado y yo aun no me siento mejor con tu muerte, entiendo tus razones pero no me reconfortan, tu ausencia me pesa y lastima con tal intensidad que mi corazón esta roto, mi alma destrozado y mi cabeza vacia, soy un remedo de hombre, una piltrafa que se mueve, los pies dan cada paso con un andar automático, demostrando la tenacidad de un cuerpo contra un ser que solo quiere desaparecer.

La ciudad queda atras y yo no dejo de recorrer el sendero de tierra que sube la colina, tengo una razón, la única que se me ocurre con las pocas luces de fria cordura, y ya dudo que no se hayan fundido en los ultimos pasos.

Duré dias acurrucado en un rincón de mi solitaria casa, queriendo fundirme con la pared, desaparecer, dándome cuenta que ya no me quedaba nada, era una persona desconocida, sin nombre, sin recuerdos, sin espíritu, alguien dijo una vez que solo existimos en la mente de las personas que nos recuerdan, más aun en las de quien nos estima... pero me he dado cuenta que al perderte yo he dejado de existir, nadie sabe quien soy, no tngo amigos, familia o conocidos, perdi mi trabajo hace tiempo y mis compañeros tambien me han olvidado, nadie sabe de mi por lo tanto ya no existo, soy una sombra... un fantasma, un organismo de hueso y carne que roba oxígeno a las personas, solo hay algo que me queda, de lo que debo desacerme para ir contigo, volver a existir.

No lo planeé mucho, pero se que todo funcionara, la colina sube y sube y me sentiria cansado si recordara lo que es estarlo, ya no me importa, ya no siento este cuerpo tan ajeno... solo observo sin demasiada atención como el sol avanza en el sentido contrario al mio, ocultandose mientras yo me aproximo a la cima, mirando un puente de madera que pasaba entre colina y colina, mientras un rio fluia debajo, cristalino y a medida que el sol se iba... negro como las alas de un cuervo.

Camino hasta estar en medio de este, observando la tarde desapareciendo tras un ultimo suspiro, tomando unas rocas de la colina y llenando mi mochila con estas, tambien mis bolsillos, atando unas ultimas a mis zapatos y sentandome en el puente que crujió bajo mi peso.

Todo se habia ido dejandome atras, una ultima cosa me separaba de estos, un cuerpo rosado, con respiración y pulso, no lo deseaba más, ya no queria nada si eso me separaba de todo, un ultimo vistazo alrededor antes de dejarme caer al agua.

Podía sentir el viento agitando mi cabello y como estaba cada vez mas lejos del puente, sintiendo como mi cuerpo se hundia en el líquido oscuro que era el rio, rodeado de su frescura, el impacto debio de haberme dolido pero parece que ya no me quedaba mucho de humano como para sentir dolor físico.

Observaba el cielo cada vez más lejano que ya era completamente nocturno, mis cabellos y ropas flotando conforme mi cuerpo estaba cada vez mas lejos de la superficie, mis oidos zumbando y mi pecho lastimandome, podia sentirlo, tanta paz... estaba perdiendo lo ultimo que tenia, algo que ya no quería, que no necesitaba.

Unas ultimas burbujas escaparon de mi boca y nariz cuando mi cuerpo tocó el fondo, mantenido ahi por el peso de las rocas, ya no tenia aliento, ya no tenia nada, no habia más cosas que pudiera perder... mis ojos se cerraban pero en luar de eso parecian abrirse a una luz cegadora:

"Antoine... te estabas tardando"


Tú voz... como la extrañaba, ya no importa donde este o a donde vaya, estaré contigo.

Mis ojos se cierran mientras otros se abren a la luz cegadora, dejando un cuerpo que sonrie antes de dejar de funcionar definitivamente.

Fin

La puerta de Madera



Carta: Oscurismo
Tabla: Suicidio
Fandom: original
4. Acostarse en las vias

De "Las pérdidas de Antoine"
Vol. 4 La puerta de Madera

Estoy triste, cariño, sin duda lo estoy... puedo decirte sin temor a ser considerado un embustero que en toda mi vida no he estado más triste, aqui de pie, solo, sin fuerzas, con los ojos secos y la garganta destrozada, frente a esta puerta cerrada que te mantiene lejos de mi, separados por una barrera invisible tan dificil de saltar.

¿Como llegamos a esto? ¡¿Por que me abandonaste?!... ni siquiera tengo ánimos de reclamar respuestas que seguramente no vas a darme, pero ya no tengo nada que esperar, deseo odiarte sabiendo que no puedo hacerlo.

Lo se, no hace mucho me dijiste que querías terminar con todo esto, que te sentias destruido, incompleto, que mi amor no podia aliviar tus incertidumbres, que querías cerrar los ojos y que todo hubiera terminado... que cobarde, que ingenioso, que egoista...

Siempre fuiste de tomarte las cosas en un sentido muy literal, querias dormir y que todo pasara, pero aunque durmieras 23 hrs diarias la que quedaba era de absoluto dolor, te ofrecí mi ayuda para superarlo juntos pero tu fuiste un cruel adulto realista al decir que las cosas no se solucionarian.

Te ví sufrir, consumirte, mientras tu atractivo perdia su brillo y tu sonrisa se apagaba, como esa peste te destruia por dentro y tus fuerzas se acababan, trataba de acompañarte, hacerte todo más llevadero, pero sé que fue inutil, que tu amor por mi era eclipsado por el dolor, me sentía morir contigo.

Impotencia

No podía ayudarte, ni siquiera darte consuelo.

Inutil


Me dolia verte dejarme sin saber cuando seria la última vez que veria tus ojos abrirse

Incertidumbre.

Verte sufrir me hacia morir, ver tu agonia me tranmitia tus sensaciones.

Dolor

Dicen que ese día te levantaste, te arreglaste y saliste con un aire alegre que tenia meses sin estar presente en ti, yo te ví, fuiste a verme y pasar un tiempo conmigo, abrazandome, diciendome que me querias, yo creia que todo iria a mejor, que tu espíritu de luchador habia regresado, me despedí de ti, dandote un beso y deseandote que descansaras, asentiste, y te marchaste.

Lo demás es historia, siempre tan literal, lo repito, tres potentes pastillas para dormir te dejaron noqueado, con tus ojos cerrados ni un tren podria despertarte, incluso cuando este pasó puntualmente por el tramo oscuro donde te recostaste a hacer tu siesta, cerraste los ojos y no volviste a abrirlos, tan efimero que ni tu cuerpo quedo entero, permaneciendo en un ataud cerrado, esa puerta de madera que yo no me atreví nunca a abrir en tu funeral, en la que caian mis lagrimas mientras tu ya no sufrias, ahora te envidio, eres un egoista, te marchaste dejandome aqui, mientras yo... no se si mi nombre volverá a ser pronunciado por alguien.

Disculpa el Desastre




Carta: Oscurismo
Tabla: Suicidio
Fandom: original
3. Dispararse

De "Las pérdidas de Antoine"
Vol. 3 Disculpa el desastre

Estaba sentado con mi querido amigo, si señores, no solo tengo amigas que ya dije anteriormente que mi orientación no me hace menos hombre, en fin, esta vez no les hablaré de mi, aunque todo tiene que ver conmigo directa e indirectamente, no soy ególatra, creo que solo tengo mala suerte.

Yo tenía poco que habia vuelto a contactar con un amigo de la infancia, un chico bastante atractivo, mala suerte en la vida, pero lleno de carisma, solía ir a escucharlo tocar con su grupo a un bar de gente de buen estatus social, nada tonto el chico siempre enjoyado y con apariencia pulcra, ¡como me hacia reir!, mi amado a veces se celaba de él, pero eran celos tontos que el chico estaba prendado de su adorable novia.

ah... lo recuerdo tan claro, sonriendole a la chica entre el público, siempre pendiente, siempre atento, casi sentía envidia de lo bien que la trataba, a veces se lo decia de broma y el solo reia, esa chica lo mantenia alegre aunque siempre lo era, le daba esa estabilidad que no tenia.

En fin, yo duré un par de semanas sin ir a visitarlo a ese bar donde se presentaba, yo tambien tengo mis asuntos y no puedo estar en todas partes, más ahora que vivía solo. Le miré y pude ver sus ojos hundidos y su atractivo opacado, no estaba chispeante y enérgico como siempre, supuse que algo habia pasado con su adorable novia de talla pequeña, no me equivoqué, la chica lo habia dejado.

¿Que podria yo hacer por él? Claro que le dije que no valia la pena y que vendria otra que si lo valiera pero el no estaba muy convencido, lo supe inmediatamente: habia perdido la estabilidad en su vida.

Le deseé suerte y tuve que dejar el lugar, pero volví en unos días preocupado por él, ¡Claro que me preocupo por él! No se por que la gente me cree un ser desalmado, ¡Si soy adorable! bueno de nuevo voy sobre mi, el punto es que él estaba mejor, se le miraba serio pero más animado, dijo que quería arreglar las cosas con su novia y que quería que lo acompañára a una fiesta esa noche, claro que fui con él, aunque le dije a mi novio que tambien fuera, no pudo, lamentablemente, pero al caso daba lo mismo, era algo importante para mi amigo, no para mi.

Fuimos, noche, alcohol, música a todo volúmen, me quedé atras, solo observandolo acercarse a la chica, ahi estaba ella, adorable para él mientras a mi me parecía una persona mustia, bueno, creo que yo no debo opinar de mujeres.

No podría olvidar ese momento, se acercó con tranquilidad a ella, pero un par de amigos de ésta le cerraron el paso impidiendole llegar a ella, la chica no parecia tener tampoco deseos de hablar con él, mi amigo no se resistió, asintió, una frase de que habia entendido el asunto y sus ojos fijos en los de la chica, sonrió y se metió la mano al bolsillo, sacando una pistola, los chicos se hicieron hacia atras y yo tambien, no habia necesidad de crimen con tantos testigos, pero no le apuntó a nadie, solo una frase de amor y reproche antes de dirigir el cañón a su cabeza, un estallido y un sonido hueco al caer el cuerpo al suelo, salpicando a los otros chicos de sangre.

Ahi estaba mi amigo, muerto, con una sonrisa en el rostro a pesar de su cabeza destrozada, la chica gritando con todas sus fuerzas, la música alegre dando una bizarra banda sonora y yo tomando el telefono, informando el terrible y pidiendo una ambulancia, sentandome en la barda al cerrar el celular, mirando el cielo.

No debiste hacer eso... tantas hubieran matado por ti y tu mueres por la que no vale la pena. Chico tonto, sé que no fue ella la que te orilló a eso, tal vez no tan tonto, dejarla con la culpa cuando fue la desesperación de tu insatisfactoria vida la que jaló del gatillo. Creo que tengo mala suerte definitivamente, pero alla donde estes, ojala estes en paz, riendote de nosotros.



-Basado en un hecho real. En memoria de un chico desesperado. R.I.P

2 ago 2010

La despedida en la tina



Carta: Oscurismo
Tabla: Suicidio
Fandom: original
2. Venas Cortadas

De "Las pérdidas de Antoine"
Vol. 2 La despedida en la tina

Llevo ya un tiempo con él, más de un año ha pasado desde el funeral donde no vi que él llorara la pérdida de mi pobre amiga enamorada de él, fue una triste noticia su suicidio pero aunque yo lloré horas el se mantenia calmado, entonces entre mis lagrimas sonreí, ya que él no lo lamentaba, ni siquiera la hacia en el mapa, me puso tan feliz que en cuanto pasaron un par de meses del entierro me acerqué a él, como lo sospechaba mi chico adorado era tan flexible como yo, por lo que decidimos estar juntos.

A que si se hizo un revuelo, nadie sospechaba que dos chicos tan apuestos tuvieran esa orientación, como si nos importara lo que todos ellos dijeron, viviamos nuestra vida sin escucharlo, sin mirarlos ¿Quienes eran ellos? Nadie, piezas de la escenografía de una obra llamada sociedad.

HUbo alguien que si me afectó ver triste, mi madre, mi pobre y dulce nadre con ideas retrógradas, le expliqué que era por mi felicidad y que no era menos hombre ni menos hijo suyo por andar con otro chico, no pareció muy conforme y lloraba por las noches, en silencio creia ella.

La miraba decaida, pero comprendí que ella no era muy diferente de las demas personas que nos criticaban, asi que comencé a ignorarla, fue un buen sistema.

Un día iba a quedarme con mi novio, pero decidí regresar a la casa a cambiarme antes de ir, estaba todo muy silencioso, pero la puerta del baño estaba abierta, me asomé mirando la tina con mi madre dentro, pálida y con gesto de dolor, entré para preguntarle si se encontraba bien cuando miré la poca agua que habia teñida de rojo, sus muñecas sangraban y ella me miraba con tristeza, llena de dolor, moviendo los labios queriendome decir algo pero sin articularlo, yo solo negué con la cabeza, recargandome en la pared.

- ¿Te duele? Es lógico, cortarte las venas no es una muerte indolora y mucho menos inmediata, es tortuosa, destructiva, te arrepientes poco a poco, ahora te arrepientes... ¿No es verdad? - le dije mirandola con una profunda lástima, ella solo sonrió debilmente, con la mirada perdida en un estupor vaporoso, debil pero consciente, sin poder hablar, sintiendo la muerte próxima.

- ¿Por qué mamá? Si tanto me odiabas pudiste haberme corrido, haberte ido, decirme excusas.. pero suicidarte, eso es bajo -le dije de manera reprobatoria, mientras ella parecia sufrir mucho, desangrandose con una lentitud agonizante, me preguntaba cuanto tiempo tendria en esa tina, la miré con tristeza- Es una lástima que decidieras morir, me saludas a los abuelos alla arriba... que a mi hay alguien que me espera en este momento en este mundo terrenal, te quiero mamá- me despedí de ella, dandole la espalda sin molestarme en llamar a una ambulancia, o pedir ayuda, salí por la puerta principal sin muestra alguna de dolor, aunque estaba descepcionado de la mujer que me dió la vida.

Llegué con mi amado sin cambiarme de ropa, diciendo que habia cambiado de opinion, durmiendo con él solo para ser despertado por el celular en la madrugada, solo para darme la terrible noticia de que mi madre habia fallecido, refugiandome en los brazos de mi chico, llorando mi pérdida.

El árbol de los recuerdos



Carta: Oscurismo
Tabla: Suicidio
Fandom: Original.
1. Ahorcado

De "Las Pérdidas de Antoine"
Vol. 1 El árbol de los recuerdos

Ella y yo crecimos juntos, vivíamos a unas cuantas casas de distancia, ella era tan rubia y bonita, la chica que todos deseaban, menos yo, claro, que ella no es de mis gustos, solo es mi amiga.

Me pregunto cuantas veces habremos ido a la colina, allá donde había tanta vegetación y un enorme árbol al que trepábamos de niños. El tiempo ha pasado y ya no lo hacemos, es que las damas no trepan árboles, pero yo, que soy un chico, puedo seguir haciéndolo, que me gusta como se ve todo desde ahí.

Él llegó a nuestras vidas y todo cambió, tu le mirabas con esos ojos de tonta enamorada

Cuanto Odio esa Mirada

No estoy seguro de en qué momento tu mirada me comenzó a molestar

Me daba asco

Quizás fue cuando tus ojos azules le seguían con insistencia Acechadora

Sucia

O cuando era acompañada d4e esa sonrisa nerviosa de quien observa a un príncipe.

Ingenua

Creo que todo fue cuando comenzaste a usar vestidos

Si... creo que en ese momento fue

Pero ya no deseaba escucharte hablar de él, debía decírtelo...

Exigírtelo

Vamos a la colina, a hablar como planeamos, de nuevo estas usando un vestido, aunque es invierno y debes usar abrigo y bufanda, no te entenderé nunca.

"Subamos al árbol" te pido con esa sonrisa de niño travieso que bien conoces, estirando mi mano enguantada para ayudarte a subir.

"Solo esta vez" me respondes con esa sonrisa ensayada mientras ambos columpiábamos los pies sentados en una rama.

"Me gusta tu bufanda" Comenté casualmente, jugando con esta entre mis dedos, tú sonríes de nuevo.

"Espero que a él también le guste" Dijo ella con una sonrisa.

"Oh, sin duda le gustaran" Aseguré con una sonrisa forzada "Igual que tus vestidos baratos" dije con frialdad.

"¿Por qué me dices eso? ¿Qué no eres mi amigo?" preguntó molesta

"Eres otra chica que quiere con él, no te hará caso, de seguro los vestidos no le gustan"

"No digas cosas que no sabes... ¿Estás celoso?" preguntó enternecida ante la posibilidad

"Lo estoy" Respondí con pesar, bajando la mirada.

"Oh discúlpame, sabes que también te aprecio como amigo, pero a él lo amo" Dijo abrazándome con cariño.

"Me gusta tu bufanda" dije únicamente recargándome en tu hombro y sosteniéndote con fuerza, haciéndome hacia atrás haciendo que ambos cayéramos de la rama.

También lo amo y no pienso dejártelo

Pero no caímos, yo te solté quedando colgado de las rodillas mientras escuchaba un crujido mirándola colgar del árbol sujeta por la bufanda, su cabeza caía en una posición morbosa, silenciosa... con el cuello roto.

La miré dejando una nota a sus pies con una pulcra caligrafía copiada de su diario, caminando con una sonrisa en los labios.

Qué triste es la gente que se suicida teniendo todo por delante