
Carta: Varios
Tabla: Las estaciones
Fandom: Original
Advertencias: Ninguna
3. Primavera
Siempre hubo soledad para ese viejo, retirado por gusto a la colina de Toglado
Así lo había escogido él que no pensaba en las complicadas trivialidades del mundo civilizado
Pasaba sus horas mirando los arboles florecer en la primavera eterna de ese lugar olvidado
Solo, inexistente, en las memorias de pocos estaba aun el viejo recordado.
Un día las flores parecían perfumar intencionalmente para hacerlo sonreír
Y se sintió triste de no tener con quien compartir
Decidiendo pues, jugar a brindar existir
Pensando que la locura podría estar en un solitario porvenir.
Tomo un cuaderno, rasgando sus hojas sin delicadeza
Juntó ramas que le proveía la naturaleza
Formó con estas una silueta y una estructura con fortaleza
El cuerpo en bruto de una fémina con futura belleza.
El cuaderno y sus hojas añejados le dieron una piel canela
Unos suaves telas, un cabello negro de franela
Un poco de pintura y nació a la luz de la vela
Una chica de papel, ojos de acuarela.
Chica de rebosante alegría vestida con una cortina
Resulto ser su creación y nueva inquilina
Que rie, habla e incluso camina
Una chica adorable a la que llamó Paulina.
“Padre, padre, hoy salí al jardín y corte una rosa”
Decía contenta por su descubrimiento de esa mañana brumosa
“Bien, mi niña, siéntate y cuéntame de que estuvo la cosa”
Le apremiaba el viejo, asombrado de que fuera tan curiosa.
Todo era alegría hasta que Paulina caminó más de lo que solía poder
Al volver en su cara estaba una expresión de no poderlo creer
“Padre hoy he mirado de lejos al rio correr”
“¡Paulina no lo vuelvas a hacer! Que si te acercas al rio podrías nunca volver”.
La chica era terca y amaba por el rio andar
“Seguro que si miro los peces, podría aprender a nadar”
Ignorando las palabras del viejo, que bien le hizo brindar
Ojala hubiera escogido, esa advertencia no olvidar.
Tarde se hacía en Togledo, y Paulina no ha regresado
Dejando a su viejo padre esperando, triste y preocupado
Tomó la linterna en mano y salió acelerado
“Por favor que mi niña Paulina no me haya ignorado”.
Al llegar al rio, la escena le estremeció
El agua pintada de acuarela mal augurio le pareció
Trozos de negra franela y papel que se desvaneció
Restos de la niña curiosa que por desobediente pereció.






